Canción:
Historia de Una caricia
Un sonido estridente le hizo despertar con un espasmo. Al ruido le acompañaba un zumbido provocado por una vibración. Rápidamente alargó el brazo por encima de su cabeza en busca del maldito aparato. Palpó con la mano fugazmente por la cómoda, y tras chocar con un grueso libro por fin dio con el objeto. Ahora debía decidir en milésimas de segundo, a fin de acabar con la molestia, si quería pulsar el botón de silencio o el de repetir más adelante.
A juzgar por la hora en la que puso el despertador la noche anterior debía de haber amanecido ya hace largo rato, a pesar de eso, y de que el caluroso día de verano le hacía sudar, se cubrió de nuevo con las sábanas hasta la mitad del torso. Frotó su rostro con la almohada y metió por debajo el brazo izquierdo, al hacerlo un gemido cercano a penas audible llegó a sus oídos. Instantáneamente se dibujó una sonrisa en sus labios.
Con una mano se frotó suavemente los ojos, posteriormente despegó sus párpados todavía pesados.
La luz se filtraba por los pequeños agujeros de la persiana cuasicerrada iluminando lo justo para percibir las siluetas de la habitación. Justo en frente de sus ojos se encontraba una maraña de pelo castaño. Se acercó hacia él. Sintió un cosquilleo en su nariz al rozar con los largos pelos alborotados.
Su piel entró en contacto con la espalda de ella, más tibia.
Respiró profundamente el aroma de su cabello, inundando los pulmones de un perfume excitante, su cerebro casi se había desperezado con todas las emociones placenteras que llegaban en torrente.
Poco a poco levantó la mano derecha y la deslizó suavemente por la piel de seda. Sintió el vaivén del tórax al circular el aire. Acercando un poco más la cara hacia su cabeza escuchó la pausada respiración, casi podía notar el aliento pese a estar a sus espaldas. Reanudó el recorrido de su extremidad derecha, ahora ya sólo con las yemas de los dedos siguió el camino que dibujaba el cuerpo y que partía desde el ombligo hasta el cuello como un cauce de vida. Mas no consiguió llegar hasta el final y se desvió hacia un lateral posando delicadamente la palma de la mano en un seno, acariciándolo.
Dentro de su propio cuerpo sintió un calor fluyendo por sus venas, distinto, una sensación de felicidad, de sosiego, que llegaba a todas los recovecos de su ser.
De nuevo el aparato eléctrico zumbó y reanudó la monótona melodía de la que ya se había hartado.
Agachó ligeramente la cabeza y con sus labios humedecidos besó el cuello perfumado, después la espalda y por último el hombro. Abrazó firmemente el cuerpo de la chica, pero sin excesiva fuerza, y cerró de nuevo los brillantes ojos, deseando que ese instante fuera infinito.
Esta vez había pulsado para no volver a escucharlo. No sería un despertador el que pusiera fin a ese momento.
Ais! Me encanta esta historia! Es muy bonita! y mas como la describes, yo no seria capaz de transmitir lo que transmites aqui.. jeje una vez me dijiste que no serias capaz de escribir algo asi, que siempre pondrias una bomba o algo al momento... jeje pues mira si lo has logrado hacer bien! =) me encanta! ^^
ResponderEliminarHola diego!! acabo d leer esta historia y m encanta es muy bonita. stas exo un artista eh? sq describes todo super bien. wno un besito y escribe mas de este tipo! :)
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